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Chile, Campeón en basura electrónica en Latinoamérica

Chile, Campeón en basura electrónica en Latinoamérica

En medio de las Fiestas Patrias, a todo lo bueno que nos distingue como nación, se revela un hecho que enloda no sólo nuestra imagen, sino que pone en tela de juicio las políticas medioambientales y la falta de cultura ecológica de nuestro país.

En plena celebración dieciochera, el país y el mundo no se cansan de rescatar en estos días lo mejor y más granado de Chile para recordar un nuevo cumpleaños de la Patria. Que somos los más solidarios del mundo, que el vino chilenos es el mejor, que recibimos como nadie al extranjero, que el pisco sour, las frutas y verduras son verdaderos patrimonios nacionales, qué esto y aquello. El orgullo de ser chileno aflora en cada acto de celebración que se realiza en estos días, y junto con las loas al maravilloso paisaje chileno, su hermosa tierra, sus campos, su extenso mar, las banderas en cada edificio que se enseñorean en todas las casas, autos y fondas, pareciera que se pone en el tapete todo lo bueno que nace en esta tierra y llevando el concepto de chilenidad hasta límites casi chauvinistas.
Eso es el lado bueno de esta historia. Esta es la parte bonita, por la cual creemos que nos ven con simpatía y buenos ojos alrededor del globo. Y si bien tenemos facetas negativas como todos, lo paradojal con el discurso del hermoso y bello país donde vivimos, lo marca un hecho que enloda todo este maravilloso relato, y que justo aparece en estos días, poniéndonos en el tapete noticioso como una de las naciones más poco ecológicas del mundo.

Un doloroso hecho

Un estudio liberado recientemente por la Universidad de Naciones Unidas, con sede en Tokyo y que se hizo durante el año 2014 en varios países latinoamericanos, nos dice que Chile es el país que genera más basura electrónica en esta parte del continente, con casi 10 kilogramos por habitante. Un récord que para nada debería enorgullecernos.

La cifra, que dobla el promedio del subcontinente, con 5,9 kilos por habitante, supera a países como Uruguay (con 9, 5 kilos por persona), México (8,3 kilos p/p) y Brasil (7 kilos p/p); y lo que es más preocupante, el 81 por ciento del total de esta basura digital posee un destino desconocido. En otras palabras, termina en vertederos o basurales clandestinos.
El origen de esta basura, según el estudio, se da más a nivel doméstico que empresarial, debido a que las compañías tienen un sentido de cuidado del medio ambiente muchísimo más internalizado, diseñando políticas de seguridad, reciclamiento y preservación de estos desechos. Lamentablemente, ocurre todo lo contrario a nivel individual, donde es desgraciadamente común ver cómo se recambian equipos electrónicos a destajo, sin preocuparse de los que se desechan, los cuales normalmente son eliminados literalmente al tacho de la basura o entregados a personas que pagan ínfimas sumas por ellos, con el fin de rescatar partes y piezas, eliminando el resto en vertederos normalmente ilegales o, en el peor de los casos, botándolos en cualquier parte de la ciudad sin preocupación alguna por el medioambiente.

Esto es lo que diariamente ocurre con miles de equipos de computación, celulares, televisores, equipos de música, impresoras, videos, refrigeradores, lavadoras, secadoras, calefonts y otras decenas de productos electrónicos que al cumplir su ciclo, son rápidamente eliminados de los hogares, siendo reemplazados por otros más modernos. Esto toma ribetes dramáticos si pensamos que sólo lo que tiene que ver con el mercado de los celulares. En Chile tenemos una cifra cercana a los veinte millones de equipos, los cuales, y si a eso sumamos que nuestro país es considerado un mercado de prueba por las marcas, se genera entonces una altísima rotación y nivel de recambio de equipos, renovándose constantemente los mismos y desechando en cualquier lugar los antiguos, lo que ahonda aún más el problema del destino incierto de los desechos de este tipo.
Un consuelo al menos
Si nos sirve de consuelo, estas vergonzosas cifras no son nada si nos comparamos con los “campeones mundiales” de la chatarra electrónica en el mundo, Estados Unidos y China, países que en conjunto tienen el lamentable récord de botar basura electrónica en una cantidad promedio de 32 kilos por habitante, seguido de Noruega, quién desecha 28 kilogramos de desechos electrónicos por año de promedio por persona, una cifra realmente triste y preocupante.

Entre norteamericanos y chinos desechan, en cifras reales, un cálculo estimado en 7.000 kilogramos aproximadamente de desechos, los cuales al igual que en el caso chileno terminan en su gran mayoría no sólo en botaderos ilegales, sino generando gravísimos problemas ecológicos por la inviabilidad en muchos de los casos de poder reciclar dichos desechos, ya que se desconoce su paradero o se transan en mercados informales cono repuestos alternativos para otros productos electrónicos de dudosa calidad.
Lo más grave de esta situación, es el hecho que los desechos electrónicos son altamente contaminantes de las napas subterráneas y los cursos de agua, debido principalmente a sus contenidos de metales pesados y plomo en sus monitores, así mismo de la descomposición alcalina de sus baterías, lo cual pone en peligro no sólo los ecosistemas de los lugares donde son desechados, sino que además deja en entredicho las políticas medioambientales del país donde ello ocurren.

Fuente:www.noticiasambientales.com.ar

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