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Claves para tener un huerto en casa

Claves para tener un huerto en casa

La elección de productos naturales y frescos es una alternativa cada vez más apreciada por las personas. Por ello, los huertos caseros se han puesto de moda y qué mejor que iniciarlo en esta época, en medio de nuestro jardín o en nuestra terraza.

Con los altos precios que hoy se dan en supermercados y ferias, ¿quién no ha pensado alguna vez poder contar con nuestra propia producción casera de ciertas frutas y verduras, tal como lo hacían nuestros abuelos en sus casas campestres? Lechuga, tomate larga vida, tomatitos cherry, maíz dulce o humero, pepino de ensalada, porotos granados y verdes, incluso pimentones y berenjenas, son posibles de cultivar en nuestro propio jardín durante esta época de primavera estival que lentamente ya se acerca. Algunos a través de una siembra directa y otros a partir de almácigos, cualquiera sea la forma de establecer el cultivo, lo importante es saber cuáles son las necesidades de manejo de estas especies.

Lo importante es, si queremos por primera vez experimentar la aventura de cultivar nuestros propios productos comestibles en nuestro hogar,  tener claro como primera cosa, que para instalar un huerto se debe considerar un lugar asoleado en invierno y con semisombra en verano, y que además cuente con la disponibilidad de agua en forma permanente. En cuanto al diseño, es muy relevante saber qué se va a cultivar, para distribuir correctamente las especies dentro de este espacio de acuerdo a sus requerimientos de suelo y clima.

El suelo, la clave del éxito

A ojos de la mayoría de los expertos, escoger bien el suelo donde se va a cultivar nuestro futuro huerto, es la clave. Tener claro cuál es la profundidad mínima que necesita el cultivo es vital para no cometer errores. Por ejemplo, una lechuga requiere al menos veinte centímetros de profundidad, por lo tanto no se la puede ubicar en un lugar que sólo posea diez centímetros, pues sus raíces se desarrollarán muy escuálidas y la lechuga resultante sería no sólo muy pequeña, sino que además incluso podría enfermar.

Quién desee aventurarse en este proyecto doméstico, no debe olvidar que las raíces son las “bocas” de la planta, en otras palabras, donde “come” el agua y los minerales que necesita. Si tiene pocas bocas, la lechuga come poco. Junto con la profundidad del suelo, debo asegurarme de que este contenga materia orgánica y esté suelto o sin capas compactas en profundidad; por eso es recomendable mullir el suelo antes de establecer semillas o almácigos. Para ello puede usarse pala, azadón y por último rastrillo para nivelar o formar los surcos. Un suelo bien preparado es una garantía de salud para la planta y buenos rendimientos, aseguran las especialistas.

Sobre cómo saber qué y dónde sembrar, los entendidos también recomiendan que ciertos ejemplos de siembra directa puedan ser muy útiles al futuro cosechador. Una buena manera de cultivar porotos, zapallo italiano, perejil, cilantro, maíz, entre otras especies, es hacerlo bajo el sistema de “siembra directa” -es decir plantarlos directamente a la tierra- procedimiento desde el cual ellas se comportan muy bien bajo este escenario. En cambio, especies como el tomate, cebolla, lechuga, ají, sandía, melones, espinaca, pimentón es preferible cultivarlas usando almácigo como primer paso, ya que así la fortalecerán en su crecimiento.

Para un mayor cuidado de lo que cultivamos

Respecto al manejo de plagas y enfermedades, siempre es útil preocuparse de adquirir semillas sanas, certificadas y almácigos, en establecimientos a cargo de proveedores establecidos que puedan responder, características que nos asegurarán un producto final de primera línea. No hacerlo, puede significar el fracaso de nuestro proyecto, ya que en comercios informales suelen entregarse semillas con síntomas de amarillez, pecas, manchas y con raíces poco sanas, por eso el mejor consejo -si es que se opta por esta informalidad- es revisar lo comprado antes de llevárselo a casa.

Finalmente, en lo referente al tema de la prevención y control de plagas y enfermedades, para un huerto casero urbano, que lógicamente será visitado diariamente por los integrantes de ese hogar, es necesario usar métodos inocuos, no tóxicos en el proceso de crecimiento de las especies allí cultivadas. En el mercado existen una interesante gama de alternativas que pueden ponerse en práctica, como el uso de corredores biológicos, uso de trampas de colores y preparados caseros como té de ortiga, entre otros, productos que harán mucho más amigable la maravilla de poder cultivar en nuestro propio hogar nuestras frutas y verduras.

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