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Energía electrica en base a desechos caninos

Energía electrica en base a desechos caninos

Mexicanos dieron con la gran solución para aprovechar las setecientas toneladas diarias de desechos caninos que hoy, gracias a este proyecto, se transformaría en energía eléctrica sustentable. Proyecto que perfectamente puede ser imitado en Chile, la nación con la mayor cantidad de perros per cápita  (con dueño y abandonados) en el cono sur.

 Uno de los mayores problemas de las sociedades modernas que cuentan con animales de compañía, es qué hacer con sus desechos. Si se hiciera una encuesta con los dueños de perros qué es lo que más les gusta y disgusta de sus regalones, probablemente la opción que con mayor frecuencia se repetiría en lo buenos sería la indiscutida lealtad de estos peludos integrantes de la familia y en lo malo… por lejos, lo desagradable que resulta sus “regalitos” en la casa, el parque, las calles. En Chile, con los millones de perros domésticos que existen, sumado a la falta de cultura y tenencia responsable de sus amos que no recogen lo que dejan sus regalones y los miles que andan callejeando por las ciudades que no tienen un hogar, esta situación se está convirtiendo cada día más en un hoyo sin fondo del cual aquí no se sabe cómo salir. Afortunadamente, en México ya tienen una espectacular solución para estos desagradables momentos caninos.

“Composcan” es un proyecto mexicano que pretende ser un sistema integral de manejo para las heces caninas que se desechan diariamente en la Ciudad de México, esto con el objetivo de producir energía eléctrica mediante un biodigestor. Los desechos de los casi dos millones de perros que viven en la Ciudad de México se han convertido en un problema de salud, pues generan alrededor de setecientas toneladas diarias de heces que hasta hace poco se había transformado en una tremenda foco de polución medioambiental que tenía locos a los mexicanos. Es por ello que la empresa azteca “Composcan”, finalmente dio en el clavo, llevando a cabo un innovador programa piloto que producirá energía eléctrica utilizando -precisamente- los desechos caninos procesados a través de un biodigestor.

Cómo funciona

Las heces, al descomponerse, producen gas metano; con dos toneladas de éstas, cien hogares de la Ciudad de México se verían beneficiados, además de que se producirían fertilizantes. “Las heces caninas se descomponen rápidamente y pueden producir una gran cantidad de gas metano. Para hacerlo más eficiente, utilizaríamos un residuo vegetal para crear una especie de mezcla, con el fin de que la energía sea más abundante. He ahí el gran secreto de este proyecto”, señala Alfredo Cuesta Godoy cofundador de Composcan.

Los fundadores de Composcan son egresados de la maestría en Administración de Empresas Socioambientales en la Universidad del Medio Ambiente (UMA). Por ello, el biólogo Leyva Hernández, el maestro Alfredo Cuesta Godoy y el diseñador industrial Eduardo Olivares Guevara decidieron trabajar en este emprendimiento ya que detectaron una importante área de oportunidad en las heces de los perros. De esta manera, Olivares Guevara empezó a trabajar en el diseño y elaboración de un contenedor especial donde la gente pudiera depositar los desechos de su mascota, “para ello tuvimos que hacer una exhaustiva investigación que nos mostrara la costumbre de la gente en el cuidado higiénico de las heces de sus mascotas”, señaló Cuesta Godoy.

Cooperación de dueños de perros y de las autoridades

Según informaron, con esos estudios se realizó una estimación de cuántos contenedores se requieren por zona en el Distrito Federal. “En la operación, Composcan se haría cargo de la recolección de los desechos que se hayan depositado en los contenedores durante el transcurso del día”, destacó Leyva Hernández. “Este sistema cerrará el ciclo completo, desde que los residuos se depositan en los contenedores de Composcan hasta convertir el abono en energía eléctrica funcional”, aseveró Cuesta Godoy. “Pero para que el proyecto funcione, requerimos la cooperación de los dueños de mascotas en el sentido de depositar los desechos de sus perros en estos contenedores habilitados en puntos estratégicos y de las autoridades a través de sus departamentos de higiene o limpieza de calles, que harían lo mismo con los desechos de los perros sin dueño”, señala el vocero de la compañía mexicana.

Es por ello que para que el emprendimiento ecológico funcione tal como se ha diseñado y tenga el éxito que se busca, Composcan invita a los dueños de perros a concientizarse y depositar las haces de sus mascotas en los contenedores especiales que la empresa se encargará de recolectar al final del día. “La sociedad tiene que entender que no sólo es un problema estético, es un grave problema de contaminación del aire y de salud”, señaló Cuesta Godoy respecto a este programa, en el que también participan Fernando Leyva Hernández y el diseñador industrial Eduardo Olivares Guevara.

Ojalá que en Chile este notable emprendimiento pudiera replicarse. Si ocurriera, sin duda los dueños de mascotas y la sociedad chilena en pleno serían los más felices y colaboradores, sabiendo que al igual como lo fue el guano en el siglo XIX, finalmente los desechos animales podrían aprovecharse para el bienestar de todos los habitantes de este largo y angosto país. Después de todo, por la cantidad de perros per cápita que lo catapulta como uno de los más poblados en el Cono Sur (especialmente los abandonados que deambulan por doquier sin que nadie haga algo para solucionar este problema de salud ambiental) no en vano Chile ya comienza a ser conocido como “el santuario canino del mundo”.

Es un aporte más de ECOMAULE. Desarrollo sustentable, nuestro compromiso.

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