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Las bolsas plásticas desechadas, Un problema mundial que preocupa

Las bolsas plásticas desechadas, Un problema mundial que preocupa

¿Cuánto plástico consumimos al día en el mundo? Nuestra responsabilidad con el plástico no consigue únicamente en separar los residuos y reciclarlos en el contenedor adecuado, sino de hacer unilateralmente todo lo necesario para minimizar su uso.

Tal vez uno de los mayores problemas, en lo que a desechos se refiere, son los llamados residuos plásticos, especialmente las famosas bolsas de supermercado, tiendas o las modestos recipientes de polímero multicolor utilizadas en la feria de la esquina. Si bien desde todos los sectores se trabaja para erradicar este material como elemento de transporte de mercaderías, el problema -en su real magnitud- no es la cantidad de bolsas que se usa diariamente a veces por unos pocos minutos y que se botan a destajo en ciudades y áreas rurales en todo el mundo. La verdad es que no existe una cifra exacta para saber cuánto plástico consumimos al día en el mundo. Por ello, la responsabilidad con el plástico no radica solamente en separar los residuos y reciclarlos en el contenedor adecuado, sino de hacerlo en forma inteligente para disminuir todo lo necesario para inviable su uso.

De partida habría que decir que el plástico es un material altamente contaminante, y, como contrapunto, muy usado por el ser humano. Por varias décadas las sociedades de todo el mundo han realizado campañas de educación para internalizar el hecho que el plástico no es biodegradable ni se desintegra fácilmente, sino que tarda varios cientos de años en hacerlo. Es decir, si se tira al campo una bolsa, tardará siglos en desaparecer y podrá ser ingerida por pájaros y animales, que verán peligrar su salud. Igualmente, el arrojo del plástico en los mares es un enorme problema al que diariamente se enfrenta la ecología. No sólo contamina el mar, sino que muchas especies, como las tortugas marinas, confunden las bolsas con medusas y se las comen.

La mayoría de los residuos de plástico acaban en los océanos

Todo apunta que un gran volumen de estos desechos de plástico procede de las bolsas que usamos frecuentemente en la compra diaria o semanal de alimentos. Aunque hace unos años era mucho más común que ahora valerse de una bolsa para llevar comida, y después tirarla sin más, si bien se ha gastado muchos millones intentando educar a las personas en desecharlas en lugares preestablecidos, desafortunadamente hay existe un gran número de personas que insisten hacerlo en cualquier parte. Es por ello que la autoridad ha dirigido su mirada hacia quienes entregan estas bolsas a los clientes…los supermercados y/ almacenes.

Señalados como los grandes culpables de la masividad y uso de las bolsas plásticas, muchos de ellos reaccionaron positivamente y lanzaron propuestas encaminadas a generar un cambio entre los consumidores, como es la utilización de  bolsas de tela reutilizables, o el cobro de las bolsas de plástico –anteriormente gratuitas- para disuadir al consumidor de adquirirlas sin pensar. Basta dar un vistazo a lo que ocurre en Europa para tomarle el pulso a una situación que debiera llamar a la alerta mundial. Por ejemplo, sólo en Francia, un país que representa menos del 1% de la población mundial, se consumen 17.000 millones de bolsas de plástico al año, y más de la mitad (unas 8.000), acaban en el mundo natural, es decir los ecosistemas.

Gobierno galo reacciona y pone coto al problema

Esta cifra, que es similar en otros países desarrollados que invierten parte de su presupuesto a la protección medioambiental, asusta porque muestra que, en pleno siglo XXI, aún no se es suficientemente consciente del daño que esto hace al planeta. Primero, por seguir consumiendo bolsas como si el plástico fuese degradable, y segundo, porque van a parar al entorno natral. Por eso, el ministerio de Ecología galo anunció recientemente algo que debe de ser tomado como una buena noticia para el medio ambiente: una nueva ley que prohibirá las bolsas de plástico en las tiendas.

Esta medida, que sin duda es un paso hacia adelante para evitar ese uso y desecho inútil del plástico, comenzará a tener vigor en pocos meses, a partir del primero de enero de 2016. Un año después, se extenderá a las bolsas que se usan para colocar y transportar frutas y verduras. El objetivo es que, poco a poco, se vaya eliminando el uso de bolsas de plástico para el transporte y se reemplace por bolsas hechas de materiales menos dañinos para el medio ambiente.

El mismo ministerio de Ecología de Francia ha subrayado que tres cuartas partes de todos los residuos que se vierten al mar, son plástico. Sólo en el Mar del Norte, se encontraron restos de plástico en el 94% de los pájaros: la gran mayoría de ellos tenían este material en su organismo. Por lo cual y ante estas cifras que causan estupor y enfado, el ministerio ha decidido comenzar a alejar el plástico del área del consumo comercial y así atacar el problema minimizando su uso.

Fuente: www.ecologiaverde.com

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